sábado, setiembre 26, 2009

¿Conmemoración o festejo?



“Que igualmente se solemnice el día 16 de Septiembre todos los años, como el día Aniversario en que se levantó la voz de la independencia y nuestra Santa libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se abrieron los labios de la Nación para reclamar sus derechos y empuñó la espada para ser oída, recordando siempre el mérito del grande Héroe, el Sr. D. Miguel Hidalgo y su Compañero D. Ignacio Allende…”



José María Morelos y Pavón (Sentimientos de la Nación)




Estamos casi al final de un mes que para nosotros los mexicanos, contiene fechas de algunos de los acontecimientos más relevantes que nos han llevado a través de la historia a consolidarnos como una nación, como un pueblo que se rige por una de las constituciones más humanistas del mundo, por un sistema republicano y democrático, que se ha conseguido a través del pensamiento y acción de grandes personajes. Conmemoramos, por ejemplo, el acontecimiento más sobresaliente e importante en la construcción de nuestro país. La Independencia de México, de las manos y ataduras de una monarquía católica que más allá de su doctrina “cristiana”, terminó con grandes civilizaciones, raíces de nuestra historia como mexicanos, basándose en la barbarie y el abuso, haciendo de lado el respeto hacia el prójimo y teniendo como argumento el “progreso”. Posteriormente, viene el recuerdo de una entrada triunfal en la ciudad de México, de un ejército vencedor que terminaría de consolidar las bases de nuestra nación. La consumación de la independencia, un hecho que pocos recuerdan porque quizá, como dice Celina Jazz en su cápsula del mes patrio en Radio Más, la independencia es una lucha que nunca acaba.


Finalmente, encontramos el día en que un grupo de adolescentes decide unirse a una batalla que se veía perdida, ante un ejército Norteamericano sediento de conquista. Éstos adolescentes defendieron nuestra “libertad”, la patria nuestra que de alguna manera y después de todas éstas gestas, nos devolvieron una dosis de justicia. Ya en un mes lejano, nos prepararemos para la conmemoración de una batalla recordada y que nuevamente, reformó nuestros derechos, pero ahora como habitantes de una nación.


Hoy, en medio de un estado de crisis y una nube de pánico gratis, escuchamos hablar de los preparativos que nos esperan el año próximo, cuando se realicen los festejos del Bicentenario del inicio de la lucha de nuestra Independencia, y del Centenario de la Revolución Mexicana, haciendo del dominio público entre opiniones diversas, las enormes cantidades de dinero que el gobierno destina para la preparación de tales festejos, ahora conocidos como “Ruta 2010”.


Según el reporte para el Presupuesto de Egresos de 2009, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones en México tiene un presupuesto de 23 millones de pesos, dinero que ha sido destinado poco a poco desde 2006; por otro lado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Instituto Nacional de Bellas Artes, tuvieron éste año poco más de mil millones de pesos adicionales, para la preparación de los festejos; el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, tuvo una adecuación presupuestal de 700 millones de pesos y el instituto Mexicano de Cinematografía recibió éste año 100 millones de pesos para dichas actividades; pero ¿Cómo va el ámbito de la cultura en ese aspecto?. En realidad no podría responderles porque no he visto aún nada, y lo único que vi fue aterrador, pues en verano pasado tuve la dicha de visitar Atotonilco, y conocer el Santuario de donde el Cura Hidalgo tomó el Estandarte ícono de la mayor gesta histórica de nuestro país, un Santuario con verdaderas obras de arte consumidas por la humedad y el descuido de las autoridades. Pero no todo va mal, ya tenemos en Veracruz letreros de “RUTA 2010” en las carreteras federales, que podrían contar como un avance, aunque no entendamos si tuvimos algo que ver en cualquiera de las batallas a conmemorar.
Y es que todo se reduce a ésta simple palabra: ENTENDER. ¿Entendemos la relevancia e importancia de la Independencia y la Revolución en nuestra Historia, como habitantes de una nación?¿Tenemos qué festejar? La Directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Alicia Meyer, asevera que hay que conmemorar, más que festejar.
Nuestro pueblo debe entender la importancia de estos hechos trascendentales para la construcción de nuestra nación, entender que son parte aguas en nuestra constitución como un pueblo hoy soberano, y que el estudio y el análisis profundo de estos movimientos, grandes movimientos sociales son un apunte para razonar el por qué de estos tiempos, una razón más para justificar y conocer las razones de quienes somos ahora. Dice León Krauze en su artículo “Por un bicentenario introspectivo”, que tenemos que analizar no sólo la llegada, si no el trayecto, y sólo así nuestra sociedad tendrá la capacidad de realizar un cambio radical en la forma de vida e idiosincrasia del mexicano.
Por ejemplo, Francia, a través de su Museo del Ejército, da ejemplo del quehacer diario en la Historia Europea, o el Smithsonian en Washington que es una ruta para entender la construcción de los Estados Unidos, y en México… en México nada. Que maravilloso sería saber que el gobierno trae en manos un gran proyecto, por ejemplo, una serie de conferencias con los mejores historiadores de cada estado, explicando la participación de cada región en las luchas y haciéndonos ver el significado de ser mexicano, las responsabilidades como miembros de una nación y las cambios que con base en el análisis del pasado, debemos emprender para no volver a equivocarnos. Cambios que dadas las circunstancias del país, urgen.
Sin embargo, se ha decidido invertir en monedas y billetes conmemorativos, y planes de invitación a la selección de fútbol española para disputar un amistoso contra el nuevo símbolo patrio y de identidad: la selección mexicana, más reconocida y respetada por los mexicanos, que la misma bandera.

El dinero, debería ser ocupado de manera eficiente, por ejemplo, destinándolo a entender lo que éstos dos acontecimientos nos dieron y lo que finalmente estamos aportando para no traicionarlos, de alguna manera, actuando y cometiendo los errores de los que muchos héroes nos libraron.
No podemos eliminar el festejo, no. No es la idea. La idea es no llegar de nuevo otro 15 de Septiembre a un zócalo con dos litros de cerveza en la mano, vestidos de charros y “Adelitas”, o esperar el “puente” festivo del 20 de Noviembre para viajar y descansar.

Festejemos de manera inteligente, consciente, de manera analítica, y dejemos un rato a José Alfredo Jiménez para escuchar un rato otra parte del pueblo que necesita que entendamos y reconozcamos que vivimos practicando errores de un pasado que logró salir victorioso.
Seamos autodidactas, investiguemos y justifiquemos lo que somos, dejemos de exagerar a nuestros héroes, entendamos que los “Niños Héroes de Chapultepec” son héroes no por morir, si no por decidir combatir y que Hidalgo aunque aficionado a las naguas, fue un pensador sin precedentes que acompañado también de intereses económicos y políticos, nos dio Patria y Libertad.

Valoremos la historia, nuestra historia y hagamos que por otro lado, los políticos, la entiendan también. Y reflexionemos también si, estos dos grandes periodos de la historia mexicana, derivaron realmente en un cambio benéfico.
Finalmente, alguien podría preguntarle al Secretario de Hacienda ¿Cómo le puedo hacer para coleccionar las monedas conmemorativas del Bicentenario?

Gracias.

viernes, setiembre 25, 2009

Mensaje de Texto...

No se sabe si llegó, pues como de costumbre, no fue contestado...


...El viento de nuevo, amor...

Llegó mi viento, que tanto me recuerda a mi Tierra...

Hoy quiero ser Cempoalxóchitl...

¿Puedo crecer en tí?
...

jueves, setiembre 17, 2009

Otra gota de lluvia...



Corrí hacia él. Olvidé el poemario. Traía lista la boca, los labios, los brazos... oídos completos. Legué, mojada toda; con el frío calándome el vientre y la ansiedad. Llegué, tarde; para mi desgracia todo palabra con dedicatoria fue dicha en los quince minutos que no me tuvieron. 


No hay lugares, estoy parada a unos metros, a su izquierda, escuchando ahora las palabras sueltas al pueblo, y sin embargo, siempre maravillosas..."Traigo una sensación muy pesada... apenas abro la boca repito lo mismo siempre; entonces, pensé que la única alternativa que me quedaba era inventarme pasados alternos y biografías alternas...".

Lo miré cansado, sin memoria, quizá en la decadencia... no, no en la decadencia, probablemente sólo se trate de sus años, de los míos, de la gente, de los libros, las palabras, las canciones incluso... y hasta de la lluvia.


Habla de poesía, con tal emoción y ensimismamiento que no vio a nadie más que a su micrófono. Que la poesía es hoy entre los jóvenes una forma de resistencia; de lo sorprendente que resulta el saber que en una de las ciudades más violentas del mundo, se abran campos de fútbol para uno de los más grandes Festivales de Poesía, y que hayan hinchas, y que éstos sean adictos al ir y venir de las letras. 

Habla de su experiencia con los sicarios que sorprendentemente muestran la sensibilidad y la inteligencia para la poesía. "...Yo lo conozco muy bien de nombre, pero nunca lo he leído porque a mi no me gusta la poesía, no le entiendo a la poesía...", le dicen, y él responde que no se culpen. 


Charla acerca de la importancia de la vida cultural y la labor de las bibliotecas. No intentó convencer ni mostrar a la poesía como el remedio ante la catástrofe mediática y criminal de nuestro país, pero "ayuda, por supuesto".

Se fue cansando de a poco, alguien comenzó las peticiones. Él, establece límites.

"...Soy un malísimo lector de mis poemas... Yo hago lo que quieran ustedes; pero sí para mi es una oportunidad única de conversar, de dialogar con ustedes...¡¡NO SE!!... díganme ustedes lo que quieran que haga, que yo estoy a su disposición...¡¡Pregúntenme lo que quieran!!".


Preguntas fueron, respuestas se dieron... él, aunque cansado, entusiasta. La multitud comenzó a formarse discretamente a su derecha. 120 minutos de él, 120 minutos en donde, como dijera Galeano, la palabra se encontró con el lugar y el momento; y la boca, no tuvo que callar.


Me subí al entarimado, esperé... tomé un mis fotos, él estaba ya firmando libros... se vuelve hacia a mi...


- Dime linda, ¿Cuándo se ha visto que una mujer hermosa vuelva vanidoso a un anciano?. Debería ser al revés, pero me encanta que me estés tomando fotos, el peligro es que me vuelve vanidoso.

- ...(risas)


Me acerqué para una última foto y me tomó de la mano, sin poder alzar su cabeza y enderezar el cuello...

- Dime por favor, ¿cuántas personas hay?

- Muchísimas, no le veo el fin.

- Pero trata de decirme por favor cuantas, no quiero ser grosero y dejarlos sin una firma o un comentario.

- Son como unas 200 o 250...

- Es que no creo poder escribir dedicatorias, quizá sólo firmar.
Siempre dejó ver su cortesía.

Me estrechó la mano. Le agradecí. 

Me pidió que me comunicara con quien pudiera posponer una charla para el día próximo; no se atrevió a dejar sin contestar tantas preguntas. Soltó de nuevo el bastón, hizo a un lado la Vitacilina, se cambió los lentes.

Y entre la lluvia fuera de tiempo, le perdí de vista.


Gracias maestro... tuve más de lo que pude esperar.

miércoles, setiembre 02, 2009

Mensajes de Texto...

... cómo cualquier otra noche y cuando (como dijo Cortázar) estás en donde ya no te busco...


26.08.09-1:26 am.

Que mis manos trabajen la paz...
Que si muero me mates de amor...
Dame una isla en el medio del Mar,
llámala Libertad, dime que el viento
no la undirá... *

Yo...
(no tengo la hora, pero fue inmediato...)

TE AMO!...TE AMO!TE AMO!TE AMO!TE AMO!TE AMO!

Yo...
26.08.09- 7 y algo am.

... Por que el viento es nuestro aliado,
el Mar nuestro refugio, la Tierra nuestra causa, el fuego nuestras ganas,
el color de nuestra sangre...
Dime que nadie nos podrá parar, que las voces todas derrocarán...
Que si a la muerte como destino nos presentan,
a la muerte juntos iremos...
Que si tus manos trabajan la paz,
las mías al amor se esclavizarán...
Y que si juntos caminamos y luchamos,
con respeto los mirarán...


... Y me inquietas... Y me encuentras... Y te recuerdo... Aún, cuando ya no estabas...


*Copié textual el mensajilo ¡¡eh mi Izquierdísimo!!...